La estupidez de algunas terceras personas


Después de una larga semana de desencuentros con muchas terceras personas, si, terceras, aquellas personas que no conoces, que nunca serán tus amigas, y las olvidaras al terminar la charla, pero que tienes que dialogar con ellas por algún motivo, caso el taxista, un portero, una cajera de banco, un burócrata, etcétera, me quede impresionado de lo burra, por no decir otra palabra, que pueden ser algunas de estas terceras personas.

Y no es que sean incultas, pero muchas de estas no pueden ni sumar dos mas dos mentalmente, o cuando les preguntas algo te ven con una cara de ahhh? Y uno tiene un sentimiento creciente de asesinarlas.

No les ha pasado alguna vez, que una de estas terceras personas te destroza el genio porque no pueden salir de sus parámetros y su incompetencia hace que la solución mas sencilla sea imposible, y te encuentras con diálogos como estos:

  • No hay comida.
  • ¿Y por que no me dijiste ayer para ir a comprar?
  • Es que ayer si había.
  • Necesita una fotocopia de su DNI para cobrar el cheque.
  • Señorita, Ud. Tiene una fotocopiadora atrás suyo.
  • Si, pero es para uso solo del banco.
  • Sr. Solo puede dejar carne hasta las 12.
  • Ok. Pero ya estoy aquí 45 minutos esperando mi turno.
  • Si, pero ya son mas de las 12.
  • Señor, ya no hay pan.
  • Pero si lo deje pagado ayer a la señorita.
  • Es que hoy no viene.

Son en esos momentos cuando me acuerdo de una frase que escuche en una película, respiro hondo, y trato de no asesinarlo.
La juventud envejece, la inmadurez se supera, la ignorancia puede ser educada y la borrachera desembriagada. Pero la estupidez es para siempre.

Que cierto puede ser.




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